Editorial 01

La Construcción de una Identidad de Diseño

Carlos Alonso Pascual

Carlos Alonso Pascual

A lo largo de los últimos años, el panorama mundial del diseño ha sido testigo de un importante movimiento hacia la exploración de las identidades regionales. En la Comunidad Europea, el Design Leadership Board, integrado por los más importantes expertos europeos en innovación dirigida por el diseño, ya señalaba en el año 2012 a la identidad cultural como el primer vector para construir una estrategia de diseño para el conjunto de Europa.

A medida que China emergía como líder mundial en fabricación y China, India y otros países del sudeste asiático crecían como proveedores de servicios, incluidos los servicios de diseño, los países de todo el mundo han reposicionado su estrategia sobre los factores que efectivamente mantienen a sus industrias competitivas. Como ya señalara Michael Porter, las diferencias culturales son un factor de primer orden para el éxito competitivo en un mundo globalizado e interconectado. Como resultado, muchas regiones han optado por enfocar su inversión en diseño sobre la diferenciación cultural. En un gran número de casos, la identidad de un diseño regional -reflejada en productos como los muebles nórdicos, los automóviles alemanes o los relojes suizos- ha sido objeto de una cuidadosa formulación para comunicar características culturales positivas con atractivo global.

Tal vez el ejemplo más exitoso sea el de los países nórdicos, que han sabido aprovechar el legado de sus reconocidos maestros para construir una identidad diferenciada y atractiva en la escena internacional. Auténtico, tranquilo, moderado, inspirador y práctico, a la vez que atractivo, lúdico y caprichoso son los valores que guían al diseño escandinavo según el estudio "What is Scandinavian Design?" conducido por Soren Petersen y Steinar Valade-Amland en el año 2012. Desde los juguetes LEGO hasta el mobiliario de IKEA, pasando por el equipamiento urbano o las oficinas de correos, todo ha sido cuidadosamente diseñado para reforzar la imagen y la esencia de la cultura de los países nórdicos. «Cuando tocas un producto escandinavo o entras en un espacio público o privado, se percibe la calidad y el cuidado por la ergonomía, la funcionalidad y la sostenibilidad», comentaba Soren Petersen.

Sin embargo, algunas de estos atributos pueden ser también aplicables al diseño que se practica en otras muchas regiones y ciudades. ¿Cómo identificar los adecuados valores culturales y alcanzar el óptimo balance entre todos ellos para componer una propuesta relevante en la escena internacional?

La iniciativa DesignBasque tiene entre sus objetivos responder a esta estratégica pregunta.